lunes, 15 de diciembre de 2008

FUEGO ANTÁRTICO

El laberinto quedó atrás, otro mundo se le reveló, el mimotauro existió, existe, sólo mitad hombre, una pequeñísima mitad, pero Ariadna también existió, y nunca soltó el hilo, Teseo vio la salida, el viento arrasó con todo, el laberinto se volvió polvo, otra realidad la encontró, la locura la invadió, los fantasmas de sólo mitades quedaron atrás, un torbellino de fuego, seguridad y deseo empezó a gestarse en su interior, una extraña fuerza la transportó lejos y no opuso resistencia, descubrió los misterios de la noche, los secretos que esconden los caminos, se elevó por los cielos, sus dedos dibujaron garabatos en su espalda, el placer le invadió el alma, sus labios, resecos, encontraron el agua que les devolvió la vida, su espíritu se alejaba mientras su cabeza permanecía encadenada al suelo, las excusas siempre sobran, pero esta vez sobraron más que nunca. Todo se volvió viento, calma, la revolución fue interna, de puertas al mundo que seguía afuera, dormido, silencioso, mientras un rayo de sol iluminaba un costado de su rostro.

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